Venga Le digo! y el diálogo como herramienta para el cambio

La manera en la que nos relacionamos con otros es esencial, sin duda el diálogo es la herramienta que más nos conecta y nos permite escuchar y opinar frente a lo que creemos o pensamos, cuando esta herramienta se ve cohibida por diferentes situaciones y contextos, se detonan situaciones en las que la reacción es protagonista sin pensar en lo negativa que puede llegar a ser. 

Con el fin de crear espacios que promuevan el diálogo y que nos permitan escuchar posturas diferentes frente a temas relevantes y algunas veces controversiales o delicados como pueden ser la religión, la política, el dinero, la vida y más, Venga le digo inició una serie de encuentros donde fueron adquiriendo un mayor conocimiento entorno al tema y cómo es la mejor manera de aplicarlo en la vida cotidiana. Cautivados por la idea decidimos conversar con sus fundadores y conocer más de este emprendimiento.

¿Cómo nace el interés por crear, a partir del diálogo, todo un proyecto como el de ustedes?

La historia es larga, pero vale la pena. Estábamos en un festival de música electrónica, era noviembre de 2018 y, por joder, habíamos llevado un pliego de stickers de caritas felices, de esas que venden en misceláneas de barrio, para repartir entre la gente. La mayoría de las personas recibieron la carita feliz con mucha alegría y efusión, pero hubo algunas que quedaron en shock cuando nos acercamos a preguntarles si querían una. Incluso, alguien nos miró a los ojos y con la voz quebrada nos dijo: “Gracias, nadie se había fijado en mí esta noche”, nos abrazó y fue. Su reacción nos quebró por completo y lo peor de todo es que no fue la única interacción similar de la noche. Nos fuimos a casa con la sensación de que hay mucha gente que se siente sola y triste.

A los pocos días uno de nosotros se encontraba en el Parque de los Hippies cuando de repente se percató de un escenario triste pero cotidiano: había un montón de gente sentada por ahí, cerca unxs de otrxs, pero nadie hablaba, se miraban de reojo pero no se sostenían la mirada; se sentía miedo, inseguridad y desconfianza en el aire.

Entonces hubo como un momento de revelación cósmica en el que se mezclaron la escena del parque y el recuerdo de las caritas felices en la fiesta. Claro… ¿Cómo no nos vamos a sentir solxs, tristes y desconfiadxs, si el espacio que habitamos no nos invita a satisfacer nuestra necesidad básica de conectarnos con lxs demás? Y ahí se fue fermentando la necesidad de hacer algo al respecto, salir a la calle, poner a hablar a la gente, en fin.

¿Qué significa el diálogo para Venga Le Digo?

Diálogo es una palabra difícil de definir. Sus bordes son porosos y hoy en día se usa para todo. En este momento nos gusta definirlo como un espacio de seguridad psicológica en el que puede habitar la incertidumbre, la vulnerabilidad, la confianza y el respeto a la diferencia.

Nos gusta la noción espacial del diálogo porque nos permite pensarlo en su dimensión arquitectónica. Si es un espacio se puede diseñar, pero lo que se diseña en realidad son las interacciones de las personas que entran al espacio. ¿Qué tipo de interacciones queremos que sucedan en el espacio del diálogo? Si en la biblioteca se estudia, en la discoteca se baila, en el diálogo se ______? Esa es la pregunta que nos hacemos todos los días.

 

¿Por qué el diálogo como herramienta para la vida?

Por dos cuestiones fundamentales. Primero, porque somos animales sociales; segundo, y siguiendo lo anterior, porque somos animales del lenguaje. Esto significa que nuestra supervivencia depende de nuestras relaciones y, a su vez, nuestras relaciones dependen de nuestra capacidad para cooperar. En el caso de los seres humanos, el diálogo es la tecnología más sofisticada que hemos desarrollado para cooperar y, por lo tanto, para sobrevivir.

Dentro de Venga Le Digo existe un programa de mentorías, ¿en qué consiste y cuál es su fin?

Nuestro programa de mentorías en diálogo está diseñado para abordar conflictos cotidianos y aumentar la calidad de las relaciones interpersonales a través de la inteligencia emocional y conversacional. Es un servicio personalizado, de sesiones uno a uno con Juan Garrido, cofundador de VLD!, donde las personas encuentran herramientas prácticas para fortalecer las habilidades necesarias a la hora de decir lo que pensamos y sentimos.

¿En qué momento deciden crear el juego de cartas “Pido La Palabra” y por qué?

Pido La Palabra surge como respuesta a la pregunta por cómo materializar, en un objeto físico, la experiencia que habíamos venido cultivando en cientos de conversaciones junto a miles de personas de diferentes ciudades y países. Nuestro tema siempre ha sido lo micro político, lo cotidiano. Queríamos llevar VLD! a la mesa del hogar y sabíamos que para lograrlo debíamos hacer una revolución molecular: traducir el activismo en diversión. El formato de juego era perfecto para eso.

La idea se nos ocurrió a finales de 2019 cuando ya teníamos alguna experiencia en eso de crear espacios para dialogar, pero fue hasta diciembre de 2020 que lanzamos la primera edición del juego. Estuvimos un año completo dándole vueltas a la idea, investigando y mejorando nuestra metodología de diálogo hasta que dimos con algo que nos gustó.

 

¿Cómo formularon las 46 preguntas que conforman el juego?

Una buena conversación comienza con una buena pregunta. Eso nos pone una responsabilidad muy grande a la hora de crear un juego como Pido La Palabra. Por fortuna contábamos con una amplia base de temas que ya habíamos dialogado en espacios de VLD!, así que teníamos de dónde agarrar al menos para empezar.

Primero escogimos temas políticamente incorrectos en nuestras propias familias y después nos preguntamos por conversaciones que consideramos urgentes en Colombia. De ahí salió la materia prima que luego pasaría a su etapa más crítica: la redacción. Hacer buenas preguntas no es tan fácil como parece. De a poquitos les fuimos dando forma, descartamos algunas, se nos ocurrieron otras, y al final quedaron 46.

¿Cuáles son los retos de crear un proyecto como el de ustedes en un país como Colombia, donde el diálogo y el debate muchas veces no es el adecuado?

En Colombia lo que sucede es que no nos enseñan a dialogar. No tenemos ni idea qué es eso, cómo se hace ni para qué sirve. Frente al tema hay mucha ignorancia y no es para menos. Diálogo es una palabra que en Colombia se confunde fácilmente con debate o negociación. Por ejemplo, lo que sucedió en La Habana entre el gobierno y las FARC fue una negociación, pero nos metieron la idea de que fue un diálogo, porque eso vende más, y como el proceso de paz ha tenido sus complicaciones, la gente concluye que el diálogo no sirve para nada. Algo similar ha pasado este año en el marco del Paro Nacional.

Quizá el reto más grande en esto es que el diálogo ha sido una palabra instrumentalizada y politizada como si fuera una cuestión ideológica. Le tenemos miedo al diálogo porque estamos muy acostumbrados a la violencia y a la fragmentación social. Para lo mejor y para lo peor, tenemos que reconocer que somos hijos e hijas de la guerra.

¿Qué creen que nos falta como país y como continente para hacer del diálogo nuestra primera herramienta frente a la resolución de conflictos?

Frente a esto tenemos dos respuestas. La primera es que, como diría Aldous Huxley, con el tiempo uno se vuelve profeta de lo obvio. Puede que parezca un cliché, pero no puede ser de otra manera: necesitamos una educación para la vida, no solo para el trabajo.

La segunda respuesta es menos evidente e incluso más esperanzadora. Para hacer del diálogo nuestra herramienta necesitamos dialogar. Nadie se emborracha leyendo un libro sobre vinos, necesitamos dialogar para aprender a dialogar. En breve, lanzarnos al agua de la conversación.

¿Qué proyecciones y planes tienen para el futuro?

En este momento lo más importante para nosotrxs es encontrar la sostenibilidad de VLD! No ha sido fácil, pero nos estamos moviendo tan rápido como podemos para adaptarnos a los cambios y navegar la incertidumbre.

Llevamos un buen tiempo desarrollando nuestro portafolio de servicios para trabajar de la mano con organizaciones que quieran llevar el diálogo como herramienta transformadora para sus comunidades, líderes y colaboradores. Queremos llevar nuestras experiencias pedagógicas a tantas personas como sea posible, en eso estamos y en eso seguiremos.

Conoce más acerca del proyecto en @quevengaledigo y en www.vengaledigo.org 

 

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