LA HABANA

Fotografías y texto: Alejandro Rebolledo

Cuba siempre ha sido un destino enigmático. A pesar de que su música es mundialmente conocida, al igual que su régimen comunista, sus carros antiguos, y por ser el lugar en el que nació el Cuba Libre y el Mojito, la verdad es que la idea que cualquier persona que no haya visitado puede tener sobre este lugar estará equivocada, pues es un lugar que genuinamente no tiene comparación. 

La frase “es una tierra de contrastes” suele usarse con bastante libertad al referirse a varias ciudades del mundo, especialmente latinoamericanas, pero este país la lleva a un nuevo extremo de realismo mágico. Su arquitectura es una mezcla de Barroco, Neoclásico, Ecléctico, Art Noveau, Art Decó y una buena dosis de comunismo. Esto hace  de sus ciudades lugares verdaderamente únicos. Por momentos nos pueden llevar a Cartagena, en otros a Madrid, y en otros vemos una realidad que no está tan escondida, y es que la mayoría de edificios de la Habana vieja, habitados por locales, serían considerados inseguros en cualquier otro país del mundo, pues en muchos casos literalmente se están cayendo a pedazos. Pero las carreteras están bien pavimentadas, amplias, señalizadas, los edificios y zonas turísticas en general también están muy bien mantenidos. Y entonces uno se pregunta, ¿y los cubanos… viven así?

 

La gente “vive bien”. Tienen educación, una ración de comida que paga el gobierno, trabajo asegurado. Son amables. Colaboradores. Se podría que decir que felices, realmente tienen un optimismo contagioso, pero cuando se habla un poco más a profundidad y se presta atención a la realidad, en la que estos trabajos pagan 30 USD mensuales, y uno se encuentra con personas que tienen pregrados y maestrías trabajando como meseros taxistas, guías, o cualquier otro trabajo relacionado con el turismo, uno no puede evitar cuestionarse si realmente es el paraíso que pintan. 

Los cubanos son de las personas más amables con las que me he topado en latinoamérica, orgullosos de su país, pero detrás de esa amabilidad será muy común encontrar también una necesidad económica muy grande, y la cual la mayoría de veces solo puede ser suplida a través de la ayuda de los extranjeros. El cliché de que los cubanos siempre buscarán algo detrás de cada interacción es un poco cierto, pero estando allí uno se da cuenta que no es precisamente por gusto, es por necesidad vital, y eso es algo bastante impactante de enfrentar.

 

Cuba es un paraíso para el turista, quien con dólares podrá tener un viaje muy agradable, conocer paisajes espectaculares, varias de las playas más bonitas del mundo, probar platos y bebidas típicas e internacionales, escuchar artistas de calidad, cantantes, músicos, literalmente en cada esquina, conocer un pueblo que ha tenido una historia muy interesante y que ha marcado e influenciado la historia del resto de América Latina, pero al mismo tiempo se deberá preparar para toparse con calles llenas de basura, sucias, edificios goteando, gente pidiendo dinero en todas partes y la experiencia con internet más frustrante que tendrán en sus vidas, pues el único lugar con acceso serán parques, a los que llegarán siempre todos los turistas buscando cómo subir sus selfies y recuerdos de viaje. A pesar de que esto último suena aterrador, considero que es un viaje que nadie se arrepentirá de hacer, pues puedo garantizar que nunca han estado en un lugar similar en sus vidas, y esto hace de Cuba un destino imperdible. 

 

Fotografías y textos: Alejandro Rebolledo

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