Más allá del reconocimiento internacional Joaquín Restrepo

Texto por: Luis Rojas @luisrojjas

Fotografías por Joaquín Restrepo

Yo tengo derecho a decir que yo no sé quién soy, nunca he tenido idea. Me he hecho esa pregunta desde hace años y no sé si soy lo que hago, lo que me ve, o lo que trabajo”, así responde Joaquín Restrepo cuando le pregunto, ¿quién es y cuál es su forma de hacer arte?, y es que aunque parece sencillo describirse teniendo un recorrido como el suyo en el mundo del arte a nivel internacional, el escultor y artista visual Colombiano se limita a decir, que aún está trabajando por entender completamente quién es, sin saber si en algún momento logre tener por completo la respuesta.

Su forma de hacer arte es un reflejo de él como persona y de sus ideales, viéndose influenciado también por lo que ama y detesta, porque para sí mismo es importante ponerle cuidado a esas polaridades, y aunque le guste abrirse en diferentes campos y ser explorativo, tiende a ser un poco conservador, “es una dicotomía, como una de las muchas en las que estoy todo el tiempo; quizás se deba a mi signo, soy géminis, y siempre estoy en constante contradicción”. Considera que sus obras son una manifestación de quien ha sido en determinados momentos de su vida, admitiendo muchas veces no reconocerse a sí mismo, algunos trabajos empezados pero culminados en el pasado. Aun así, le gusta que eso haga parte del proceso de conocerse, porque de ahí entiende que debe ser autocrítico con su trabajo.

“Soy un enamorado del pasado, de la historia y de antigüedades, personajes famosos, piezas que llevan milenios levantadas y demás, son cosas que a mí me marcan”. No llega a entender el por qué la gente quiere borrar el pasado y empezar a construir desde ahí lo nuevo, si para él es importante ver qué hay de bueno en el pasado y poder catapultar de una u otra forma. “las piezas que hago sé que si las hiciera hace mil años no se verían raras, y sé que en un futuro cuando las descubran no van a saber de qué época son; me gusta mucho esa idea de un homenaje al pasado siempre mirando al futuro”. No le interesa el Joaquín de uno o dos años, para sí mismo es más importante el Joaquín dentro de 50 años, y cuáles son herramientas que le puede dar para que trabaje, porque sin duda el sentido del tiempo es clave en su obra, entendiendo debe tener paciencia, y saber que es juego a largo plazo.

Hablando acerca de su última exposición Amor fati, exposición que tuvo que ser presentada de manera virtual a causa de la pandemia, Joaquín nos cuenta que esta es un popurrí por todo lo que contiene, y es que en la exposición no solo están las esculturas, que para él es lo menos importante, dando a entender que el entorno es el real centro de la exhibición, sino que también se puede apreciar poemas de Edgar Allan Poe y García Lorca, piezas de arte sonoro, como el ave verum corpus de Mozart, entre otras, que son las encargadas de guiar el recorrido por la exposición, “yo les recomiendo que para aventurarse en ella usen audífonos, cierren los ojos y van a sentir la intencionalidad con la que fue hecha”. Aprovechando también el espacio Restrepo habla en su obra del mensaje de la pandemia, y es que para el artista debemos resignificar todo este sufrimiento y hacer algo bueno de ello.

Siempre le ha costado el desprendimiento, opina que cuando dos personas tienen una conexión y comparten ciertos vínculos, crean intersecciones, que vendrían a ser los secretos compartidos, siendo estos los que nos mantienen adheridos los unos a los otros, es ahí cuando al momento de una ruptura se genera un desgarre; “para mí eso significa mucho porque yo crecí con el pensamiento y la sensación de que mi mamá se iba a morir todos los días. en definitiva, no soy bueno para las despedidas”. Esto lo ha reflejado en una serie de dibujos que lleva por nombre, ¿Potesne Secretum Servare?, dibujos que ha ido develando poco a poco en su cuenta de Instagram, en los que muestra todos estos sentimientos entremezclados, que por una parte hablan de relaciones humanas y por otra al igual que su obra en general, reflejando el cómo para sí mismo ha sido difícil lograr aceptarse, “en ellos hay un tema de identidad y autoconocimiento”.

Pero,  ¿cómo es su proceso al momento de empezar una nueva obra? ¿de dónde vienen sus ideas?, “yo parto de cosas que no entiendo y las voy desarrollando, me voy entendiendo y comprendiendo a través de eso”, es a lo que él le llama crear conocimiento a partir de la nada y luego encontrar las palabras. Una manera de trabajar muy a la inversa en donde todas las ideas e información que tiene en su cabeza se van encaminando poco a poco.

No puedo dejar avanzar la entrevista sin preguntarle por el arte como acto político, a lo que responde que hablar de política como figura pública es algo delicado, porque siempre se van a generar debates alrededor de su opinión y más allá de querer generar controversias por lo que diga o piense, considera es más importante hablar con las dos partes y tratar de entender por qué los seres humanos hacen lo que hacen, en sus propias palabras “ver humanidad en donde existe maldad”.

 Joaquín deja ver su parte más sensible al contarnos que el tema de los falsos positivos es algo que le toca profundamente, comprobando que debajo del artista reconocido y premiado a nivel internacional hay una persona que se sensibiliza con la realidad social del país; es por esto que desde hace dos años ha venido trabajando con las madres de Soacha, en un monumento que le rendirá homenaje a las víctimas. Sabe que por un lado debe ser muy cuidadoso con lo que quiere transmitir, y por el otro debe dignificar o dar un cierre, aunque esto sea difícil, “estoy intentado hacerlo como un espacio de peregrinación en donde ellas encuentren paz, que cuando las otras personas lo vean sepan que eso no puede pasar ni de un lugar, ni del otro”. En el camino a realizarlo se ha encontrado con baches como el de negociar el espacio en donde estará la obra, logrando entender un poco como funciona la burocracia de este país. Pero su idea con este monumento no es generar caos, algo que ve casi imposible de que pase, pero que está dispuesto a asumir, sino ver lo que con esa construcción se puede generar. Explica, “me he tomado mi tiempo, porque mi forma de trabajar es a largo plazo, pero el resultado final se podrá ver a finales de este año o del otro”.

La recepción de su trabajo a nivel internacional ha sido algo que siempre ha buscado, aunque trabajase desde Colombia, para Joaquín siempre fue más importante que en el exterior lo reconocieran por lo que hace; en cuanto a cómo ha ido poco a poco teniendo renombre en su país, piensa ha sido un efecto reflejo de lo que ha pasado a nivel internacional. Explica también, esto se debe a que en Colombia le dicen no a muchas cosas, “por fuera del país pasa algo interesante, y es que no hay límites, allá al momento de empezar a hacer un proyecto hay muchas cosas que no se puede por diferentes razones, en cambio por fuera tu contactas a el que quieras y hablas con quien quieras, con menos posibilidades de que te digan que no”.

Es consciente que comparado con la gran mayoría de los artista Colombianos, él ha tenido ventaja por su formación en las artes fuera del país, también sabe que eso es algo que pasa con el hecho de ser artista en cualquier país del tercer mundo, “esto es una carrera en donde evidentemente quien empieza a ser artista en un país del primer mundo va a tener ventajas, porque para estos la carrera empezó mucho antes”, sin embargo no significa que no haya tenido que trabajar duro para conseguir lo que tiene ahora, es una mezcla de trabajo duro, buscar las cosas, y al mismo tiempo dejar que las cosas fluyan. Por todo lo anterior, para él, el artista colombiano tiene que trabajar diez veces más para triunfar, pero debe dejar de pensar que no puede ganar dinero, porque si se quiere vivir del arte se tiene que aprender a organizar y hacerlo realidad.

Para terminar la entrevista Joaquín nos cuenta que acaba de vender su obra Intimus I mediante la plataforma blockchain.com, en donde el pago se hace mediante criptomonedas, y se garantiza que las obras sean cien por ciento originales. Los NFT (Non-Fungible Tokens) no es solo un lugar para vender, sino que es una comunidad que une artistas y diseñadores, “en este momento es un caos de gente en donde hay muchas cosas, pero lo bueno es que se forma una comunidad en donde conoces nuevas personas y ellos empiezan a confiar en tu trabajo y votar por ti”. Para el artista no se trata de montar y vender en la plataforma, sino de invertir en otros artistas, porque considera que, así como alguien confió en su trabajo, de la misma manera debe retribuirlo a otro artista, y por qué no empezar su propia colección. Al preguntarle sobre si es acaso esto el futuro del arte responde, “en el presente es un caos, se va a poner realmente interesante en unos 5 años, es una nueva modalidad del arte más no es el futuro sino un paralelo del consumo y los NFT van a abrir nuevos espacios”.

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