BEING POOR HAS NEVER BEEN SO COOL HETERA FRINÉ 

Fotografías Esteban Suárez, Erika Niño

Texto por Nika Álvarez

Conocer un personaje como Hetera Friné es todo un acontecimiento que no pasa sin cuidado así no más, la manera en la que te aborda, te habla, la forma en la que viste como una auténtica diva del bronx, versión colombiana claro está y la manera en la que te introduce a su obra, es directa, sin censura e imposible de ignorar. Le vi por primera vez en algún bar donde nos presentaron y automáticamente me identifique con su forma de pensar y ver ciertas cosas del arte y lo que engloba, posteriormente fuimos a su casa ubicada en una zona de moteles, que convierte todo en un escenario de alguna telenovela y solo aporta valor al personaje tan grande que ha desarrollado, al subir al último piso y entrar, lo primero que encontré fue una mesa llena de fajos de billetes de dólar didáctico y más alucinante aún, una gallina peluda de nombre Gabbana.

Entendiendo la construcción de la obra y personaje, logré captar inconfundibles referentes y estéticas como María la del barrio, Cenicienta y la que más resalta, la de las hermanas Kardashian. Indagando un poco en su universo y después de ojear su proyecto de grado, para la carrera de artes de la Universidad de los Andes, presentado como una revista llamada Rolin stong que imita la icónica primer portada de Britney Spears para Rolling Stone empecé a sumergirme en conceptos como el kitsch y la disneyficación. Al abrir la revista nos reciben unos agradecimientos, que dan fé de todo lo que hasta el momento he contado “No le agradezco a Dios, porque sería un acto profano agradecerle por haberme hecho pobre, gorda y maricón en un contexto tercermundista”.

La sátira con la que construye su personaje y universo, se nutre de la vivencia y del análisis empírico que ha tenido a lo largo de su vida, viendo cómo medios nacionales e internacionales simplemente refuerzan la idea de que el “pobre” es el bufón, el que necesita ser salvado, el ignorante, el que siempre pierde y así, seguir manteniendo estereotipos que están completamente lejos de la realidad y que por el contrario abren más la brecha que existe en países latinoamericanos frente a lo llamado “ricos y pobres”. La manera en la que Hetera convierte esta brecha en algo positivo para su personaje es simplemente fascinante, la forma de  burlarse de sí misma y de sus contextos de una manera en la que solo puede hacerlo ella causa una atracción que espero disfruten tanto como yo, con este artículo.

Soy la payasa

Por Hetera Friné

Crecí condenado a la proliferación de la imagen denigrante de los pobres. Bajo la sátira eterna de la pobreza, el pobre como bufón, como salvaje poco civil. Codificando los comportamientos humanos, calificándolos y segmentándolos entre lo bueno y lo malo, el pobre y el rico, la burguesía y su entretenimiento. Dicen que la consciencia o la idea de auto-consentimiento se desarrolla a partir de los 7 años, así que no tengo certeza de si este instinto de segmentación es congénito o adquirido de manera inconsciente, de la imagen casi permanente e inevitable del pobre como payaso. La imagen, creo, ha sido el lenguaje principal que he usado para comprender. Tuve un crecimiento paralelo al de las pantallas y el entretenimiento, así que mi retina se adapta y se acondiciona con facilidad al desarrollo de los píxeles. Crecí bajo el seno de una pantalla a 16 mil colores que me cobijaba. Una pantalla a 48 cuotas con intereses que se convirtió en el pilar de mi vida, mi Cristo redentor. Las telenovelas y el contenido televisivo local fueron el lenguaje que mi cerebro absorbió y transformó en guía de comportamiento.

Me amamanté de clichés, chistes y burlas obscenas hacia la idea de la gente pobre, hacia lo que un pobre significaba. De alguna forma traducía la telenovela boom del momento a la vida real, una hipérbole constante en la que siempre personificaba y me disfrazaba del personaje que era digno de admirar. Pero justo en esa elección radicaba el problema. Porque siempre ponía en un campo de batalla al personaje pobre y al rico, y el peso de la riqueza y el buen porte siempre ganaban en esa batalla injusta y desigual. Nunca conocí un personaje pobre que ganara la batalla, porque siempre eran los personajes que bajo el ojo de la pantalla se veían en menor resolución, a los que tenían con pintura rendida en agua, los de ropa de poliéster y no de algodón. Siempre pintados de harapientos, mal hablados, la personificación de la escoria con nariz de payaso, el permanente chiste poco civilizado. Los personajes y las novelas que hablaban de los pobres, eran en esencia sobre ponerlos en ridículo, radicaban en estereotipar y volver patético cualquier comportamiento que saliera de la boca del pobre. 

 

Era una marioneta burda y ordinaria mal pintorreteada condenada a ser motivo de entretenimiento. El pobre siempre era un campesino o una empleada doméstica, un indigente, bestia despojada, siempre vulnerable, era el personaje domesticado por el rico, el que se salvaba bajo su evangelio. Siempre una criatura exótica para poner en una vitrina y analizar sus ocurrencias y su evidente falta de raciocinio. Son siempre los títeres, prostitutas cuya vulnerabilidad da risa. Es que creo que es más fácil reírse del dolor y la putrefacción ajena que hacer algo al respecto. Y se volvió hábito de entretenimiento explotar y tachar a la gente popular, condenarlos a sus comportamientos vulgares, a verlos arder desde las gradas en la cumbre del panteón. Cultivamos un bagaje robusto en el que el pobre, desgraciado, es solo motivo de burla y su precaria vida exótica conmueve y entretiene. La Miseria, siempre un campo de expedición para aquellos ricos que llegan con sus buenas conductas a mostrarle el oro a estos indios, a ponerles cadenas.

A los barrios como el mio donde ni siquiera llega el pavimento, la señal de parabólica era limitada y costosa para alguien que fue criado por una mamá soltera con 4 hijos bajo su cabeza. No fue sino hasta que mis hermanas trabajaron que mis horizontes televisivos se expandieron. Pero crecí a punta de canal 4 RCN, 5 Caracol, 7 canal 1 Y 11 Señal Colombia. Canales con un amplio contenido sobre el bagaje local. Pero muchos de ellos enfatizando en la ridiculización de los pobres. El modelo de la televisión latina se limita a enfatizar las brechas y jerarquías presentes. A vulnerar a las pobres, a ser sirvientas mal habladas que en medio de su vulnerabilidad se enamoran de un hombre rico. Cultivando una idea de culpa frente al hecho de ser pobre. Me siento culpable por ser pobre. Nunca me convencí del hecho de serlo porque se me hacía más fácil disimularlo y seguir propagando este sistema jerárquico lleno de prejuicios, de codificación y segmentación del comportamiento humano. Creo que por eso me molesta el significado que se le atribuye al kitsch.

Adéntrate al universo de Hetera con su Reality Show y sigue sus redes @vagabundafrite

https://realityshowdehf.com/

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